sábado, 19 de abril de 2025
Ya sexagenario
martes, 4 de marzo de 2025
Lo que está por venir
Cuando el mundo parece detenerse a
nuestro alrededor, y en el aire flota el olor acre de la incertidumbre del
devenir, solo cabe reflexionar sobre los posibles caminos que se nos abren,
ponderar en su justa medida las pérdidas y los beneficios, y escoger el más
conveniente o, en el peor de los casos, el menos doloroso.
No
parece muy difícil, pero, por algún extraño motivo, nuestros aciertos no son
muchos, ni como individuos ni como especie.
Buenos días desde Arcoíris.
martes, 11 de febrero de 2025
Diarios de gente perdida (X)
Diario de un fantasioso
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Cuando siento que las sombras reniegan de la oscuridad que las nutre...
Cuando veo que la paz se muestra disconforme con la calma que la sustenta...
Cuando se me antoja que el tiempo se lamenta del sentido de la flecha que, justamente, le da sentido...
Cuando las palabras luchan por perder su significado...
Cuando todo a mi alrededor se convierte en nada y los sueños rivalizan con la realidad...
...es que algo no va bien.
Y ese algo, solo puedo ser yo.
Buenas tardes desde Arcoíris.
lunes, 11 de noviembre de 2024
Cuando la lluvia abandona la poesía
29 de octubre.
Llueve.
Apenas me ha dado tiempo a sacar
el coche del garaje.
Lo alejo, pero no lo suficiente.
Ya no lo volveré a encontrar en el mismo sitio.
Consigo volver a la seguridad de
mi vivienda, aunque en mi camino ya hay un pequeño rio de agua sucia en lugar
de carretera.
Se va la luz. Cenamos a la luz de
las velas y las linternas LED.
Sin ser totalmente conscientes de
ello, el infierno se ha desatado.
No duermo bien esa noche, pero
las verdaderas pesadillas están en el exterior.
Amanece.
Las calles están irreconocibles, parecen los decorados de una película postapocalíptica, pero todo es crudamente
real.
Los coches se amontonan unos
encima de otros y contra los edificios.
El barro y los obstáculos dificultan,
y hasta imposibilitan, el movimiento de los tan asombrados como asustados transeúntes,
que contemplan la escena sin acabar de creérselo.
Los garajes subterráneos están inundados
hasta el nivel de la calzada, las viviendas y los locales en las plantas bajas
están arrasados.
Aún no lo sabía, pero mis ojos ya
me decían que no solo habría cuantiosos daños materiales.
Me sentí afortunado.
No valoramos las cosas que
tenemos hasta que las perdemos. No damos valor a la salud, hasta que algo nos
falla, y no damos mucha importancia a las cosas que siempre tenemos al alcance, hasta que, intempestivamente, las perdemos.
Así, estar sin luz, sin agua, sin
teléfono, sin internet, y no te digo ya sin comida o sin agua que beber, hace
que vuelvas a pensar en estas situaciones con otra perspectiva.
Y ya, a otro nivel, es
inimaginable lo que se debe sentir al perder completamente tu casa, tu trabajo,
y hasta a tus seres queridos.
De nuevo me siento afortunado.
La vida es frágil y la fortuna
esquiva.
Descansen en paz los que nos han dejado.
Buenas tardes desde Arcoíris.
miércoles, 21 de septiembre de 2022
La innegable obcecación del abnegado
Hoy en día, en los tiempos en que
reina el buenismo (vulgarismo normalizado con connotaciones sarcásticas
obvias), junto con otras tendencias que le acompañan cogidas de la mano formando el trenecito de la hipocresía patológica que nos caracteriza, suena
casi a broma hablar “en serio” de algo como la abnegación.
Creo haber comentado en alguna
entrada anterior esa visión, bien argumentada y nada desdeñable, de que el
altruismo, y sus parientes cercanos, sólo son imágenes en el espejo del
todopoderoso egoísmo.
Lo cierto es que, aunque las
motivaciones puedan no ser tan “puras” como debieran, en la práctica podemos
considerar (dejando de lado la palpable arbitrariedad, subjetividad,
relatividad, transitoriedad, y unas cuantas “-dad” más, de la Ética), que la
abnegación (no enfermiza) está más cercana al concepto de “bien” que al de
“mal”.
Renunciar a los propios deseos o
intereses en beneficio ajeno no es ninguna tontería.
Desde un punto de vista puramente
evolutivo parece más una ayuda que un inconveniente, lo que no ocurre en el
caso de otras virtudes humanas.
Se habla de la abnegación de los
padres, de los médicos, de los bomberos o los policías, de los religiosos…
No creo que todas sean
equiparables, o tan siquiera comparables, como tampoco creo que todas sean
fruto de la lucidez o del discernimiento ético, pero, pragmáticamente hablando, podríamos considerarlo un atentado (voluntario generalmente) contra la razón, un
ofuscamiento de las ideas, un intento desesperado de desligarnos de nuestra
naturaleza inherentemente egoísta.
Bienvenido sea.
La humanidad mejora, aunque hasta eso sería discutible para más de uno, pero lo cierto es que lo
hace con frustrante parsimonia. Tan lentamente, que es bastante probable que no
alcancemos nuestras ilusionantes metas utópicas, sino que más bien nuestro
futuro sea distópico.
Combatir la intolerancia con la
tolerancia, los extremismos con talante dialogante, las agresiones bélicas con
diplomacia, poner la otra mejilla, etc., pueden ser cosas que suenen muy bien a
nuestros hipócritas oídos (en realidad, en esencia, son correctas y acordes a
nuestro criterio general de lo que debería ser nuestra manida “humanidad”)
pero, en el nivel de “civilización” en el que nos encontramos actualmente, no
auguran buen desenlace.
Me da que los dinosaurios nos
llevan una ventaja demasiado grande como para intentar siquiera igualarlos en
un futuro lejano.
Buenas tardes desde Arcoíris.
martes, 19 de abril de 2022
Pierdeaños
En algún momento, indeterminado e
ignoto, pasé de pensar que cada cumpleaños suponía un año más de vida, a considerar
que, en realidad, suponía uno menos.
Sí, parece lo mismo, pero no lo
es.
Quizás no como en los procesos
cuánticos subatómicos, pero yo creo que nuestra percepción cambia un poco
nuestra realidad. No a nivel físico, pero sí a nivel psíquico.
Si bien técnicamente aún no he
entrado en lo que hoy en día consideramos vejez, es evidente que el haber ido
siempre un paso por delante en mi edad mental (mi madre me decía muchas veces que
nunca fui un verdadero niño y que, a veces, parecía que había nacido viejo)
ahora debe tener un coste añadido.
Cada etapa de nuestra vida tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, así que tampoco se trata del “cualquier tiempo pasado fue mejor” lo que, por otra parte, siempre me pareció de una estupidez supina.
En cualquier caso, es evidente que uno piensa más en aquellos temas
que le son próximos, temporalmente hablando, y menos en los que están alejados,
por lo que necesariamente los pensamientos, y todo lo que ellos conllevan, son
diferentes.
A Ghandi se le atribuyen las
siguientes palabras:
“Cuida tus
pensamientos, porque se convertirán en tus palabras.
Cuida tus
palabras, porque se convertirán en tus actos.
Cuida tus actos,
porque se convertirán en tus hábitos.
Cuida tus hábitos,
porque se convertirán en tu destino.”
Estas proposiciones concatenadas
nos llevan a la dudosa conclusión, pero plausible, de que tus pensamientos forjan
tu destino, ¡casi nada!
El deterioro físico que sufrimos
desde que nacemos, y que se debe principalmente a una evolución marcada por el
imperio del oxígeno, no ayuda nunca a que nuestros pensamientos vuelen por
encima de nuestra mortalidad y, desde luego, esto es algo que no mejora
conforme vamos cumpliendo nuestro tiempo finito en este mundo.
Pese a los recordatorios
permanentes que llamamos “achaques”, nos empeñamos en considerarnos jóvenes (y
eso, desde luego, contribuye beneficiosamente a nuestra, tan ahora de moda,
salud mental), pero si pensamos demasiado en nuestros autoengaños la cosa ya no
es tan beneficiosa.
Por algún motivo desconocido,
pero que sin duda tiene que ver con nuestros pobres esquemas mentales y con
nuestra naturaleza imperfecta, la racionalización no es siempre lo más
deseable.
En fin, que me deseo un feliz e
irracional cumpleaños.
Buenas tardes desde Arcoíris.
sábado, 16 de octubre de 2021
Temple inmortal
En un lugar de la Mancha nació hace hoy 79 años.
En el mismo lugar de la Mancha murió hace 12 años y algunas
semanas.
La duración de la vida se mide en años, y una simple resta
nos dice que su vida duró algo menos de 67 años, muy poco para hoy en día.
Es evidente que el valor de una vida no tiene relación
directa con su duración y que, además, ese valor es absolutamente relativo y
subjetivo.
No es mi pretensión establecer escalas de valoración, aunque
tenemos que ser conscientes de que es una práctica habitual en nuestro
insensible y pragmático mundo.
Tampoco es mi pretensión abrir heridas a quien, con gran
esfuerzo, ya las haya cerrado, aunque eso es algo que también es inevitable.
Quizás se trata de un vano intento de mantener vivo su
recuerdo, de homenajear su existencia, o simplemente un acto de justicia
redentora personal.
Después de 11 años de escribir siempre algo en el aniversario
de su marcha, este año dejé de hacerlo. No fue algo premeditado, pero tampoco
algo fruto del descuido o del olvido. Fue solo un intento, que ahora frustro, de
encontrar un equilibrio entre el pasado y el futuro.
Un Pepito Grillo, que vuela sin alas, es el responsable de
esta entrada.
Madre que no puedes oírnos, que los ángeles en los que no
creo aprecien tu presencia, y que tu hermana, que ahora sigue tu camino en un
lugar a mis ojos inexistente, encuentre tu luz en la oscuridad.
Buenos días desde Arcoíris.
domingo, 13 de septiembre de 2020
El viaje
13 de septiembre, de nuevo.
Detenerse un instante, simplemente a contemplar como pasa el tiempo, es algo aconsejable.
Te hace ser consciente de que tarde o temprano se te agotará, pero, al mismo tiempo, te permite valorar la propia vida y la de los que te rodean.
Los hay que piensan que en nuestro viaje existencial lo importante es el destino. Otros, sin embargo, creen que lo que importa es el propio viaje.
Y, aunque pueda parecer que entre estos dos grupos ya estamos todos incluidos, aún queda espacio para los que creen que lo fundamental en ese viaje es, en realidad, la compañía.
No puedo decir que yo sea de estos últimos, pero sí que es cierto que hay personas que hacen que tu transcurrir sea más agradable.
Otro año más llega el momento de detenerme a escribir sobre ella, y al hacerlo comprendo que no solo le debo la vida, sino que mientras vivió contribuyó a que mi camino fuera más llevadero. De nada sirve correr si no sabes hacia dónde vas, y para ello toda guía es poca.
Como bien saben los que me conocen, mi memoria es buena olvidando, pero hay algunas cosas que es imposible olvidar. Como dijo Pascal, el corazón tiene razones que la razón ignora.
Mi camino es más triste sin tu compañía, mamá.
Buenas tardes desde Arcoíris.
viernes, 13 de septiembre de 2019
Pervivencia
jueves, 13 de septiembre de 2018
Aflicción
miércoles, 13 de septiembre de 2017
Ocho años separados
Tengo miedo.
Buenas noches desde Arcoíris.
martes, 12 de septiembre de 2017
martes, 9 de mayo de 2017
Nómada de sus pensamientos
viernes, 21 de abril de 2017
Cómo un blog lleva a un libro
martes, 14 de febrero de 2017
Diarios de gente perdida (IX)
lunes, 14 de noviembre de 2016
Akenatón se ha ido
martes, 13 de septiembre de 2016
Evocación
lunes, 5 de septiembre de 2016
I have a dream
sábado, 30 de abril de 2016
Obras que han marcado mi vida (X)
sábado, 16 de abril de 2016
Obras que han marcado mi vida (IX)
viernes, 15 de abril de 2016
Obras que han marcado mi vida (VIII)
miércoles, 13 de abril de 2016
Obras que han marcado mi vida (VII)
martes, 12 de abril de 2016
Las llagas de Eurídice
domingo, 10 de abril de 2016
Obras que han marcado mi vida (VI)
jueves, 7 de abril de 2016
Obras que han marcado mi vida (V)
martes, 5 de abril de 2016
Obras que han marcado mi vida (IV)
La banda sonora, con música electrónica pionera, es sutilmente inquietante, aunque esto es algo que sí ha perdido mucho desde nuestra perspectiva actual.






















