Quiero que mi voz sea el primer
sonido que escuchas por la mañana, que mi rostro sea lo último que ven tus ojos
por la noche...
Quiero ser tu almohada, tu ropa interior, la
sábana que enjuga tus lágrimas, el bálsamo de tus heridas...
El aire que respiras y en ti se
queda, la luz que sigues en la oscuridad, lo que encuentras al final de tu
camino...
Tu Endimión, tu Paris, tu Romeo,
la estrella que te da calor...
El néctar para tus labios, la
piedra filosofal de tus deseos...
Todo lo que quiero eres tú.
Sólo me gustaría que existieras.
Buenos días desde Arcoíris.

Preciosas palabras...¡qué ardor! ¡qué pasión! ¡qué quimera!
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