miércoles, 30 de marzo de 2016

Obras que han marcado mi vida (I)



Flores para Algernon

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Es este un libro que hace llorar pero que, sobre todo, hace pensar.

No es una novela moderna pues, año más año menos, tiene mi edad, que ya no es poca, pero algunos libros no mueren nunca y este es uno de ellos.

Lo he releído varias veces, y cada vez que lo hago me llega al alma, si es que hay algo parecido. Las causas son múltiples: unas son cercanas, otras interiorizadas,  algunas incluso futuribles en cierta medida.

Sus interpretaciones pueden ser variadas, pero creo que esta obra no puede dejar indiferente a ningún lector.

"Oi echo un tes. Creo que lo e suspendido y creo que alomejor ahora no me van a utilizar"

Son las palabras de Charlie Gordon, su protagonista (Algernon no tiene capacidad de habla).

No voy a desvelar la trama pues el objeto de esta entrada, a la que seguirán otras, no es hacer una ficha personal del libro, sino sólo dejar constancia de algunas obras que han marcado mi vida en mayor o menor medida. En principio, por seguir una misma temática, me centraré en la denostada ciencia-ficción, pero no descarto hablar de libros de otros géneros o incluso de obras no literarias.

Decía que no voy a destripar (el spoiler de los anglosajones) la novela, pero sí diré que tiene que ver con neurociencia, pero no sólo con ella. La historia es una verdadera parábola de lo que significa ser un ser humano, con su grandeza y su mediocridad, con sus miedos, sus miserias y sus envidias, con su inocencia y con su maldad.

Existe una adaptación cinematográfica de finales de los años sesenta, poco conocida aunque incluso tiene algún Óscar. Si bien no llega a la altura del libro, y le sobran principalmente los minutos hippie-psicodélicos, es una película que se deja ver.

El autor de Flores para Algernon, Daniel Keyes, no es muy conocido fuera del círculo especializado, y su obra no es muy extensa pero, tal y como yo lo veo, alguien que escribe una cosa así ya no necesita hacer mucho más en esta vida para que ésta tenga sentido más allá de su propia individualidad. Se ha ganado la inmortalidad, como también lo han hecho sus creaciones, Charlie y Algernon.


Buenas tardes desde Arcoíris.

lunes, 15 de febrero de 2016

Oxímoron



Esta mañana surgió, en una conversación de café, esta bonita palabra.

Dice la RAE que es la combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido.

Curiosamente, la conversación era sobre política y no sobre figuras literarias. Cosas del café.

Para una mente científica puede parecer algo carente de sentido, pretencioso y hasta estrafalario, por mucho que, si se indaga, uno puede comprobar que ni mucho menos su uso está excluido en la ciencia. Sin embargo, es en el lenguaje en general, y en la retórica en particular, donde adquiere su verdadera potencia.

Veamos, en sentido amplio, algunos de ellos (los hay a cientos, y es un campo en el que aún se puede llegar a ser original o a creer serlo):

-Instante eterno. Impresionante oxímoron que es una declaración en sí mismo.

-Copia original. ¿Nos hemos vuelto locos?.

-Sociedad unipersonal, crecimiento negativo, etc. ¡Socorro, los economistas!.

-Realidad virtual. ¿Pero es, o no es?

-Lavado en seco. Todo vale. Algún día alguien dirá "secado en agua" en algún anuncio publicitario.

-Amor libre. ¡Me troncho!. Eso, además de un oxímoron, es una mentira.

-Hábil torpeza. Éste, como muchos otros oxímoron, es una forma elegante de destacar un defecto.

-Fe racional. ¡Anda ya!.

-Ciencia Política. Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja...



Buenas tardes desde Arcoíris, donde los oxímoron no son tales.

sábado, 6 de febrero de 2016

El Tetraego



No, no es un juego de mesa.

Es la única palabra, inexistente desde luego, que se me antoja semánticamente correcta para definir lo que somos.

"Lo que se es" es una mezcla de lo que se piensa, lo que se dice, lo que se hace y también, lamentablemente, de lo que se parece. Y ello es así porque todas estas cuestiones se entrelazan y se retroalimentan en un proceso tan complicado que nuestra burda, pero cuerda, simplificación escandalizaría a cualquier verdadera racionalidad extrahumana.

Nuestro pensamiento parece ser, entre ellos, el más libre e inherente a nuestro ser, pero lo que somos no es desde luego lo que pensamos pues, solipsismo aparte, nuestra relación con el mundo exterior es una vía de doble sentido.

Lo que decimos debería mostrar lo que pensamos pero la hipocresía, absolutamente necesaria y beneficiosa en su justa medida, establece un claro diferencial entre ambos conceptos.

Por otro lado, los hechos, a veces muy alejados de las palabras y/o de los pensamientos, no son tampoco suficientes en sí mismos, pues su interpretación es tan confusa como el propio mundo.

Y, por último, la que quizás debería ser la menos relevante pero acaba siendo, en muchas ocasiones, la verdadera dueña del tinglado: la apariencia.

Uno puede pensar que le es indiferente la visión de los demás sobre su persona y que lo que uno es no depende en realidad de lo que los demás creen que eres. Y parte de verdad hay en ello, pero no toda.

Esa retroalimentación entre las cuatro "personas" que habitan en nosotros acaba estableciendo un equilibrio de poder que es lo que verdaderamente nos define, lo que somos.

Es realidad sí se parece a un juego de mesa: es un Estratego, pero a cuatro bandas.

No sé si es lo mejor, pero es lo que hay.


Buenos días desde Arcoíris.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Traslación tras traslación



Un globo, dos globos, tres globos,
la Luna es un globo que se me escapó.

Desgarrador.

¿Cómo pude dejar que se fuera tan lejos de mí?.
¿Tan esclava de mi amor se sentía que, a la menor oportunidad, decidió abandonarme?.
¿Tanto me despreciaba como para pagarme con tamaña distancia?.

Un globo, dos globos, tres globos,
la Tierra es el globo donde vivo yo.

Descorazonador.

¿Acaso permitiré que también se vaya de mi lado?.
¿Morir será su forma de decirme que tampoco la merezco?.
¿Tanto me quiere como para pagarme con su vida?.


Una vuelta más alrededor de nuestra estrella.
Una estrella del montón, cómo probablemente lo seamos nosotros.

Buenas noches desde Arcoíris.

miércoles, 21 de octubre de 2015

El político



Hablaba sin descanso, sin dudas, con falsa pasión. Es lo que le habían enseñado, es lo que funcionaba.

Las palabras fluían de su boca con armonía y equilibrio, sin esfuerzo. Hablaba como andaba, casi de forma refleja.

En otro tiempo su discurso fue sincero, comprometido, razonado y hasta romántico en su trasfondo, pero hacía tiempo que se había transformado.

Sin darse apenas cuenta, sin aparente motivo, como la manzana que machaconamente se empeña en caer hacia posiciones de menor energía potencial, sus palabras ya no se correspondían con sus otrora grandes ideales pues, en algún lugar del tortuoso camino de su carrera política, éstas habían empezado a tender hacía posiciones de menor conflicto con la masa.

Decía las cosas que la gente quería oír, sin ya preocuparse de que éstas fueran las que, a su juicio, más convenían a esa misma gente. Ni siquiera se preocupaba de la veracidad de sus palabras, pues la credibilidad era mucho más relevante y hacía tiempo que sabía que lo que se cree no tiene porque ser verdad. Los ejemplos son, casi literalmente, innumerables.

Sin embargo, en su fuero interno, aún creía que cuando estuviese en el poder toda esa estrategia, ya casi inconsciente y que en el fondo le repugnaba, cobraría su sentido y podría entonces dejarlo todo atrás y convertir las mentiras piadosas y condescendientes en actos dirigidos al bien común, por impopulares que éstos fueran. Los niños no suelen desear aquello que más les conviene.

Había cambiado, eso era incontestable, pero aún creía tener el control.
Los políticos honrados y con vocación siempre creen tenerlo. Los que no lo son no lo creen, lo saben y lo ejercen con desvergüenza.

Ya no se escuchaba y, cuando alguna vez lo hacía de forma inesperada, le sorprendían sus pensamientos agridulces: preciosos envoltorios sobre pobres contenidos, cuidada pero vacía dialéctica cargada de sofismas tan perversos como efectivos. 

Pero sólo era un medio, se decía. La Ética es más importante que la Moral y la Política es su instrumento.

Más tarde o más temprano se daría cuenta de que los constructos humanos nunca son absolutos. Llegado ese día tendría que decidir entre dejar la política o aprovecharse de ella.

La historia pasada, y la reciente, parecen indicarnos que esa elección no es tan sencilla...

Buenas tardes desde Arcoíris.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Añoranza



Soñé que no te habías ido, que tu luz aún me guiaba.

Mis brazos te rodeaban y tu voz sonaba cercana y real.

Juré que no te dejaría marchar y que tus ojos jamás se cerrarían.

En mi sueño yo era un niño y la noche nunca llegaba.

Y ese niño que nunca fui reía y reía sin más motivo que el de tu simple presencia.

Después desperté, madre.

Me regalabas el arcoíris en un mundo que para mí siempre fue gris. Moderabas mi seriedad y, junto a mis hermanos, conseguiste que no me aislara aún más de un mundo que nunca me ha gustado.

Gracias, madre.

Sé que no me escuchas, que sabes que soy un ateo en sentido estricto.

Sólo escribo en voz baja, para mantener vivo tu recuerdo.


Buenos días desde Arcoíris.

lunes, 13 de julio de 2015

Birdy



Sumergido en el hoy, apenas vislumbro el pasado. El mañana, en cambio, me amenaza con displicencia.

Uno se acostumbra al día a día hasta que lo banal se hace natural, hasta que la pasión por lo sentido sucumbe ante la serenidad de lo vivido.

Quizás no es la muerte en vida como algunos pretenden. Tal vez es solo que el fuego interior se reconvierte en energías más inspiradoras. 

O puede tratarse de algo más básico: simple miedo. Miedo al peligro, al riesgo que en otro tiempo fue nuestro amigo.

El error, fuente de mejora permanente, se evita a toda costa. Es la mal entendida sabiduría de la experiencia.

A veces creo que sería mejor una vida a lo Benjamin Button.

O a lo Birdy.

Como ya hace algún tiempo le dije a una buena amiga: la vida se nos escurre entre las pobres excusas del pasado y las vanas promesas del futuro.

Si lo miro con perspectiva, es algo que siempre he sabido y sobre lo que, aún con ese conocimiento, no he hecho nada verdaderamente relevante.

Viviré, y moriré, con ello.


Buenas noches desde Arcoíris.

domingo, 19 de abril de 2015

Schopenhauer gana



Anoche escuché, en la caja tonta, como le decían a Indiana Jones algo así como "llegamos a una edad en la que la vida te quita cosas en lugar de dártelas".

Sé que en realidad es una simplificación poética, pues la vida te da y te quita a todas las edades, pero te da que pensar y es algo deprimente cuando justamente cumples el medio centenar de años...

No pienso hacer un balance de mi vida, porque quiero creer que me queda mucha y porque tampoco hay mucho que sopesar.

Por otra parte, no soy de mucho celebrar, así que lo dejaremos en la simple constatación del hecho de que hoy es mi cumpleaños.

Quizás debería ser más alegre, más optimista, creer más en lo bueno que en lo malo, pero me temo que sufro lo que alguien ya ha acuñado como "el peaje de la lucidez".

Siempre he buscado la ataraxia, incluso cuando aún no conocía la palabra, pero es evidente a estas alturas que es algo fuera de mi alcance. 

Schopenhauer gana.


Buenos días desde Arcoíris.