sábado, 29 de noviembre de 2014

El errático flujo de la inconsciencia



Vivir es difícil. Morir, no tanto.

Sin embargo, y pese a que los seres humanos somos cómodos, elegimos ser.

Bueno, en realidad no escogemos ser, pero sí seguir siendo. Hay algo de masoquista en todos nosotros.

Nos decimos que los instantes de felicidad, por escasos que puedan llegar a ser, compensan los malos ratos. Somos buenos mintiéndonos.

Todo el que ha estado cerca de la muerte, de una forma u otra, parece sentirse aliviado de no haber dado ese salto involuntario. Nos empeñamos en valorar las cosas sólo cuando las perdemos o estamos cerca de perderlas, hasta el punto que nos hacen desgraciados cosas que generalmente carecen de verdadera relevancia.

Durante algunos momentos, a veces sólo suspiros en nuestra existencia, todo nos parece inútil e insufrible. Nos sentimos desdichados pese a que, con toda probabilidad, millones y millones de personas se cambiarían por nosotros sin siquiera dudarlo. Hay algo inescrutable en nuestra naturaleza.

Por suerte, o por desgracia, siempre tenemos un aliado. Alguien que es tan implacable como impersonal, tan nivelador como esclavizante, tan cruel como inexorable...

Si uno espera lo suficiente, todo parece siempre volver al cauce de la tan apreciada como, en el fondo, poco deseada "normalidad".


Buenas tardes desde Arcoíris, donde el tiempo ha muerto y con él las indecisiones.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Tempus fugit



Huye de mí como lo hacen las promesas de la boca del mentiroso.

No puedo sujetarlo ni retenerlo, se escurre inconsistente a mi alrededor. Todos mis intentos son infructuosos, oigo sus risas tras cada fracaso.

Son ya muchas vueltas alrededor del Sol. Mis ojos llevan tiempo secos y las lágrimas de mi corazón inundan mi espíritu.

Hace ya cinco años que se fue, pero miles de mariposas siguen abandonando mi cuerpo, llevándose mi ánimo, dejándome vacio, triste y malhumorado. Aún tengo muchas más, pero no puedo evitar sentir miedo.

Sigues en mi cabeza, madre, y ahí permanecerás, querida y protegida, hasta que yo también desaparezca.


Buenas noches desde Arcoíris.

PD: Cada vez me resulta más difícil escribir algo un día como hoy. Demasiados seres queridos se ponen nostálgicos.

lunes, 25 de agosto de 2014

Novilunio



El Sol luce con agonizante esplendor.

Hoy la Luna no aparecerá a mis ojos, estará en conjunción con el astro rey. Es algo privado entre ellos.

Es la verdadera noche de los lobos-hombre, y no la del vegetariano Denis.

Y mientras la Luna y el Sol se mantienen fuera de nuestra vista, serán las estrellas las que dominen el cielo.

Lástima que, aún así, sean difíciles de ver en el mundo "civilizado".


Buenas noches desde Arcoíris.

domingo, 27 de julio de 2014

El anciano astronauta


 

Al alejarse de allí las manos le lloraban nerviosas.

Su respiración acompasaba los latidos de su corazón y las grietas en su piel mostraban la sequia que su espíritu sufría desde que tuvo consciencia de su existencia.

Atrás dejaba días grises, esperanzas perdidas e ilusiones que descarrilaron hacía mucho tiempo.

Se decía que se estaba dando otra oportunidad, que era tan cobarde como valiente y que poco tenía que perder. Nada que verdaderamente le reconfortara, nada que tampoco le llevara a ningún vano remordimiento.

Quizás ya era tarde, pero nada le impediría intentarlo. Se compadecía de sí mismo por el tiempo perdido pero, al mismo tiempo, sentía la llama de la impaciencia que debían sentir los aventureros al comienzo de una nueva andadura.

Le era ya tan indiferente el mundo que abandonaba que, para su sorpresa, ni una sola lágrima acudía a sus ajados ojos.

Nunca volvería a pisar la tierra ni a contemplar el mar, pero quería ver las cosas que desde su infancia había visto en sus sueños y que para él siempre fueron más interesantes que las que estuvieron a su alcance.

Le daban igual las circunstancias que le habían conducido a esa situación, por surrealistas e improbables que éstas hubieran sido. Estaba naciendo de nuevo.

Era un viaje sin retorno, pero eso es exactamente lo que es la vida.

Por primera vez entendió el significado del término felicidad.

Nunca más se supo de él.


Buenas tardes desde Arcoíris.

sábado, 26 de julio de 2014

Fragilidad



Sentía dolor en el pecho y estaba asustado.

La causa ya no tenía importancia, su gravedad era irrelevante. Sólo quedaba el dolor.

El tiempo se dilataba cruelmente, castigándolo como si fuera algo merecido o necesario.

En esos momentos su cabeza se llenaba de extraños pensamientos, más retorcidos aún de los que habitualmente ya la inundaban.

Maldecía a los dioses en los que no creía y recordaba momentos de su vida que habían quedado arrinconados en su pobre memoria.

Cuando el dolor pasaba, se sentía afortunado y agradecía sobremanera su ausencia. Pero el dolor acababa volviendo, recordándole sin piedad que no era tan fuerte como siempre había creído, que su invulnerabilidad era solo otro sueño que se derrumbaba.

Esto lo hacía más humano: frágil, insignificante, efímero. Consciente, en suma, de su compleja simplicidad.

En esta vida sólo se le da importancia a las cosas cuando se carece de ellas en algún momento. Él lo sabía, siempre fue más perceptivo que los que le rodeaban, pero saber las cosas nunca fue una garantía de su entendimiento profundo. La práctica se empeña siempre en superar a la teoría, dejándola desnuda ante la evidencia de su forzada aproximación.

Al menos el dolor parecía tenerle aprecio a la noche, y las estrellas y el silencio siempre eran una buena compañía para este insomne.

Y después llegaba la paz.


Buenas tardes desde Arcoíris.